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El Error Más Caro Que Cometí en Retail — y los 8 Errores Dentro del Error

Por Sebastian Gebhardt·16 de junio de 2026·5 min

Hay fracasos que se ven venir. Y hay otros que alimentas durante años porque no quieres aceptar lo que los datos ya te dijeron.

K-One fue nuestro segundo tipo de fracaso.

K-One era nuestra apuesta por el sporting goods premium. Un concepto de tienda de 700 metros cuadrados — nuestro primer gran formato — donde íbamos a competir de tú a tú con las mejores tiendas deportivas del mundo. Running, training, fútbol. Todo bajo un mismo techo, con las mejores marcas, en un ambiente que te hiciera sentir que estabas entrando a algo especial.

Sonaba perfecto. Y fracasó.

No por una razón. Por ocho.

Error 1: Llegamos antes de que existiera el mercado

Chile es un país sedentario. Lo sabíamos, pero decidimos creer que la tendencia iba a llegar más rápido de lo que llegó. La pandemia eventualmente aceleró el deporte en Santiago, pero nosotros ya estábamos adentro, quemando caja, esperando a un consumidor que todavía no existía en la escala que necesitábamos.

Error 2: Quedamos atrapados en el medio

Desde arriba, las mono-marca nos aplastaban. Si vas a gastar $300 USD en chimpunes, vas a la tienda Nike, no a un multimarca. Desde abajo, las tiendas por departamento nos destruían con promociones agresivas atadas a sus propias tarjetas de crédito y eventos como el Cyber Day. No éramos ni los más premium ni los más convenientes. El peor lugar para estar.

Error 3: Quisimos ser todo y no fuimos nada

Tres categorías principales: running, training, fútbol. Por definición, no éramos los mejores en ninguna. Los datos de venta temprana nos decían claramente que running era nuestra fortaleza. No escuchamos. Deberíamos haber elegido una sola categoría, en tiendas más chicas, y ser los mejores en eso.

Error 4: Construimos la tienda para nosotros, no para el cliente

Diseñamos K-One basándonos en lo que nosotros queríamos que fuera, no en lo que el cliente necesitaba. No hicimos suficiente research de mercado. No validamos el concepto con datos reales. Nos enamoramos de nuestra propia idea.

Error 5: Elegimos las ubicaciones equivocadas

Abrimos todas las tiendas en malls nuevos y no probados. Era la única opción que teníamos — conseguir más de 200 metros cuadrados en malls establecidos con una marca desconocida era casi imposible. Pero esto envenenó nuestra capacidad de decisión: nunca supimos si el problema era la tienda o la ubicación. Y esa ambigüedad nos costó años.

Error 6: Los mantuvimos vivos demasiado tiempo

Como nuestros otros negocios andaban bien, subsidiamos a K-One durante mucho más tiempo del que deberíamos. Las tiendas entraron en modo zombie — no crecían, no morían, solo quemaban recursos lentamente. Matar algo que creaste es difícil. Pero mantenerlo vivo artificialmente es más caro.

Error 7: El runner avanzado no va al mall

Esto lo aprendimos tarde y a la fuerza. El corredor serio va a la tienda una vez a probarse la zapatilla. Todas las compras siguientes son por ecommerce. Nuestro modelo dependía del tráfico de mall. Nuestro cliente no vivía ahí.

Error 8: Para ser especialista, hay que ser especialista de verdad

Con tres categorías en 700 metros cuadrados, no teníamos espacio para las categorías que un corredor serio realmente necesita: recuperación, nutrición, accesorios técnicos. Queríamos el título de especialistas sin comprometernos con lo que eso realmente significa.

Lo que estamos haciendo ahora

Bajamos el ecommerce de K-One — lo último que quedaba de la marca. Pero la lección no murió con ella.

Estamos pivotando hacia un concepto de especialista en running. Digital primero, tienda física después — y solo donde tenga sentido para nuestro consumidor. El modelo que me inspira es Fleet Feet en Estados Unidos: más de 300 tiendas, US$500 millones en ventas, con un approach radicalmente distinto al nuestro — empleados que pasan 42 minutos en promedio con cada cliente, escaneo 3D del pie, gait analysis, y una conexión profunda con la comunidad de corredores. JackRabbit, Tracksmith, Pacers Running — todos prueban que el nicho funciona cuando lo haces con convicción.

K-One intentó ser todo. Lo que viene va a ser una sola cosa, hecha como debe ser.

La lección real

Cada uno de estos ocho errores se resume en lo mismo: no escuchamos al cliente. Asumimos en vez de validar. Nos enamoramos de la idea en vez de enamorarnos del problema.

Si tuviera que darle un consejo a cualquier operador de retail que está diseñando un nuevo formato hoy, sería este: enamórate del problema, no de tu solución. Y si los datos te dicen que tu solución no funciona, mátala rápido. El costo de mantener algo vivo por orgullo siempre es mayor que el costo de cerrarlo a tiempo.

P.D. Estos ocho errores se convirtieron, sin planearlo, en un checklist que corremos antes de cualquier lanzamiento de formato — nuestro o de un cliente. Si estás diseñando uno, córrelo antes de firmar el arriendo.

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